El Gobierno de México ha formalizado una inversión estratégica superior a los mil millones de dólares para modernizar la red ferroviaria nacional mediante un acuerdo con la firma francesa Alstom. El contrato, que asciende a 1,083 millones de dólares, contempla la adquisición de 47 trenes de última generación y su mantenimiento integral por un periodo de cinco años. Maite Ramos, directora general de Alstom para la región, destacó que esta alianza no solo refuerza la conectividad del país, sino que impulsa la especialización técnica y la red de proveedores locales, consolidando a México como un polo industrial en el sector.
La Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF) detalló que el pedido se divide en 33 convoyes de larga distancia y 14 suburbanos. Un punto clave del acuerdo es el impacto económico regional: más del 75 por ciento de los componentes serán fabricados en la planta de Ciudad Sahagún, Hidalgo, el principal centro de montaje de Alstom en Norteamérica. Estos trenes, equipados con tecnología diésel para operar en líneas no electrificadas, alcanzarán velocidades de 165 km/h, permitiendo conectar de manera eficiente regiones críticas del centro y norte del país con capacidades de hasta 600 pasajeros por unidad en servicios suburbanos.
Con esta modernización, el sistema ferroviario mexicano busca reducir los tiempos de traslado interurbano y ofrecer una alternativa de transporte masivo más confiable y moderna para el 2026. La incorporación de estos trenes representa un salto tecnológico importante, orientando la movilidad nacional hacia estándares internacionales de confort y seguridad. La producción en Hidalgo garantiza, además, la creación de empleos especializados y la reactivación de la histórica vocación ferroviaria de la zona de Ciudad Sahagún, fortaleciendo la soberanía industrial de la nación.