El rey Harald V de Noruega fue sepultado este miércoles en una ceremonia privada celebrada en el Mausoleo Real del Castillo de Akershus, en Oslo, luego del funeral de Estado que reunió a miles de personas en las calles de la capital.
El monarca, quien murió el pasado 28 de agosto a los 89 años, recibió una despedida marcada por honores militares, la presencia de integrantes de distintas casas reales y representantes de varios gobiernos.
Tras la ceremonia religiosa en la Catedral de Oslo, el féretro fue trasladado en procesión hasta la fortaleza de Akershus. El recorrido estuvo encabezado por miembros de las Fuerzas Armadas y la Guardia Real, mientras el rey Haakon VIII, hijo y sucesor de Harald, caminó detrás del ataúd acompañado por autoridades noruegas y los reyes Carlos XVI Gustavo de Suecia y Federico X de Dinamarca.
Ya en el mausoleo, el cuerpo de Harald V fue colocado en un sarcófago doble diseñado para albergar también los restos de la reina Sonja en el futuro. El espacio forma parte de la cripta donde descansan otros integrantes de la familia real noruega.
La ceremonia privada tuvo una duración aproximada de una hora y puso fin a los actos oficiales de despedida del monarca. Posteriormente, las banderas noruegas volvieron a izarse a su posición habitual tras permanecer a media asta desde el fallecimiento de Harald.
Con el sepelio también concluyó el periodo de luto nacional y comenzó simbólicamente una nueva etapa para la monarquía noruega bajo el reinado de Haakon VIII.