Rusia suministrará diésel a Estados Unidos y otros mercados internacionales luego de un acuerdo telefónico entre los presidentes Vladimir Putin y Donald Trump, en una decisión que modifica la política de presión económica de Washington contra Moscú por la guerra en Ucrania.
Trump anunció el acuerdo el viernes 9 de octubre y señaló que el suministro comenzará con más de 300 mil toneladas de diésel. Posteriormente, se prevé la entrega de otras 500 mil toneladas en noviembre, un millón de toneladas adicionales y hasta tres millones más en un periodo que no fue precisado.
El mandatario estadounidense sostuvo que el objetivo es aumentar la disponibilidad de combustible y reducir los precios para los consumidores, en medio del encarecimiento de la energía a nivel internacional.
Por su parte, el Kremlin confirmó que Putin expresó la disposición de Rusia para suministrar petróleo y productos derivados tanto al mercado estadounidense como al resto del mundo. Según el gobierno ruso, durante la conversación también se abordaron la guerra en Ucrania, la situación en Irán y las relaciones bilaterales.
El anuncio ocurre después de que Washington impusiera nuevas sanciones contra Rusia por su invasión a Ucrania. Sin embargo, el Departamento del Tesoro estadounidense emitió una licencia temporal que permitirá comercializar diésel ruso bajo determinadas condiciones hasta abril de 2027.
La medida representa un cambio en la estrategia energética de Estados Unidos, que desde 2022 había prohibido las importaciones de petróleo ruso como parte de las represalias contra Moscú.
El gobierno ruso, además, anunció que comenzaría a levantar anticipadamente las restricciones a sus exportaciones de diésel, luego de meses de limitaciones relacionadas con la demanda interna y los daños registrados en sus refinerías.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, cuestionó la decisión estadounidense y advirtió que permitir mayores ingresos energéticos a Rusia puede favorecer la continuidad de la guerra.