El papa León XIV participó en una cena celebrada en el Palacio Episcopal de Madrid, donde degustó un menú basado en productos representativos de distintas regiones de España, en un recorrido gastronómico que incluyó mariscos, pescados y platillos tradicionales de alta cocina.
La velada reunió preparaciones elaboradas con ingredientes como centollo de Galicia, quisquillas de Motril en Granada, jamón ibérico de Huelva y mero del mar Cantábrico, acompañados de vinos de denominaciones de origen de la región de León. El menú fue diseñado como una muestra de la diversidad culinaria del país.
La cena inició con aperitivos que incluyeron salmón ahumado ecológico, jamón ibérico de alta calidad y croquetas de cocido madrileño, uno de los platillos más representativos de la capital española. Posteriormente se sirvieron entrantes como gazpacho con centollo gallego y ensaladilla de quisquillas de Motril.
El plato principal consistió en mero del Cantábrico al horno, manteniendo la línea de productos marinos que predominó durante toda la cena. El cierre del menú estuvo a cargo de un soufflé elaborado por la histórica casa Lhardy, uno de los restaurantes más antiguos de Madrid.
El encuentro se realizó tras una reunión con empresarios en la que se abordaron temas relacionados con la cultura, el arte, la economía y el deporte, y fue concebido como una experiencia gastronómica representativa del patrimonio culinario español.
La propuesta fue organizada como un recorrido por recetas tradicionales y productos emblemáticos de distintas regiones, resaltando el papel de la gastronomía como expresión de identidad cultural, hospitalidad y tradición.