La salida de Adán Augusto López de la coordinación de Morena en el Senado detonó un nuevo enfrentamiento verbal entre figuras centrales de la política mexicana, luego de que Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, y el senador morenista Gerardo Fernández Noroña protagonizaran un intercambio de acusaciones y descalificaciones a través de redes sociales.
El conflicto se dio cuando Moreno reaccionó al relevo en la bancada oficialista con una serie de mensajes dirigidos a Fernández Noroña, en los que utilizó un lenguaje ofensivo y lanzó señalamientos directos contra Morena y su anterior coordinación en la Cámara Alta. El líder priista acusó al partido en el poder de encubrir presuntos vínculos con el crimen organizado y aseguró que dichas relaciones han sido expuestas públicamente por él y por su partido.
En sus publicaciones, Moreno insistió en que Morena representa, a su juicio, una amenaza para la seguridad del país, al responsabilizarlo de la crisis de violencia y de la pérdida de tranquilidad de la población. También afirmó que el partido oficialista no debería tener cabida en la vida pública nacional, al considerar que ha dañado de forma irreversible al país.
Por su parte, Gerardo Fernández Noroña cuestionó el momento en que se dio el relevo de la coordinación de Morena en el Senado, al calificarlo como inoportuno. Posteriormente, respondió de manera directa a Moreno, a quien acusó de actuar con deslealtad y de atacar a quien, según dijo, le había mostrado trato político favorable.
El senador de Morena endureció su postura al descalificar la dirigencia del PRI, señalando a Moreno como un actor político sin compromiso con el país y acusándolo de lanzar ataques sin sustento. Además, sostuvo que sectores de la oposición celebran los cambios internos de Morena como si se tratara de una victoria política, pese a que, en su opinión, no representa un beneficio real para la vida pública.