Sargazo en México se transforma en concreto, sandalias, lápices y cosméticos
evangelio | 29 agosto, 2026

El sargazo que llega cada año a las costas del Caribe mexicano dejó de ser únicamente un problema ambiental y comenzó a convertirse en materia prima para distintos productos, mientras 2026 registra una de las mayores concentraciones de esta alga en el Atlántico.

Datos obtenidos mediante el satélite PACE de la NASA muestran que junio de 2026 fue el segundo mes de mayor presencia de sargazo desde que existen registros satelitales, solo por debajo de 2025. El Caribe occidental registró 3.6 millones de toneladas métricas, el oriental nueve millones y el golfo de México cinco millones, casi el doble del récord anterior.

La acumulación representa un riesgo cuando llega masivamente a las costas, debido a que puede afectar corales, pastos marinos y fauna. Al descomponerse en las playas también libera sulfuro de hidrógeno, un gas asociado con el característico olor a huevo podrido y que puede afectar las actividades turísticas.

Frente a este escenario, proyectos desarrollados principalmente en Quintana Roo buscan aprovechar el alga mediante procesos de transformación. Uno de ellos es el sargacreto, un material utilizado para elaborar bloques y otros elementos de construcción. Cada bloque requiere entre 40 y 45 kilos de sargazo previamente tratado.

El alga también se utiliza para desarrollar fertilizantes, componentes destinados a cosméticos y nuevos biomateriales. En el sector del calzado se elaboran sandalias biodegradables y otros productos, con alrededor de 400 kilos de sargazo necesarios para fabricar 100 pares.

En Quintana Roo, un proyecto desarrollado por cinco mujeres universitarias e investigadores utiliza sargazo y papel reciclado para producir lápices y colores. Su capacidad reportada alcanza entre 120 y 150 piezas por semana. También se investigan alternativas como cuero vegano y telas no tejidas elaboradas con el alga.

El aprovechamiento busca reducir parte del impacto generado por los arribos masivos y abrir nuevas posibilidades para la economía circular, aunque la recolección, tratamiento y producción a gran escala todavía representan retos para convertir el sargazo en una materia prima de uso industrial.

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