La red de agua potable en Morelia opera sobre infraestructura envejecida, con tramos que superan medio siglo de antigüedad y que registran pérdidas constantes por fugas, en un sistema que enfrenta presión operativa en distintas zonas de la ciudad.
Las fallas se hicieron visibles nuevamente tras la suspensión del servicio en más de 100 colonias del sur de la capital, derivada de trabajos de mantenimiento en las líneas de conducción de la presa de Cointzio, una de las principales fuentes de abastecimiento. Las maniobras se realizaron sobre tramos considerados críticos por su desgaste, lo que evidenció el estado estructural de la red.
En este escenario, el director del OOAPAS, Adolfo Torres, se trasladó a la Ciudad de México para participar en una entrevista en medios nacionales, la cual fue posteriormente difundida en sus propias plataformas como parte de su exposición pública.
El contraste ocurre mientras el sistema hidráulico de la ciudad mantiene un patrón recurrente de interrupciones, fugas no contenidas y mantenimiento correctivo, más que preventivo, en una red que pierde una parte significativa del agua antes de llegar a los usuarios finales.
Hasta ahora, no se ha detallado públicamente el origen de los recursos destinados a actividades de difusión, ni su relación con el presupuesto operativo del organismo, en un escenario donde las intervenciones técnicas continúan concentrándose en infraestructura que ha rebasado su vida útil.