De acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el 77% de los estudiantes y profesores de educación superior en México utilizan herramientas de inteligencia artificial de manera cotidiana, principalmente para la elaboración y redacción de textos académicos. Sin embargo, el informe destaca la falta de normatividad clara en las instituciones sobre su uso, generando incertidumbre respecto a los límites entre el apoyo tecnológico, el plagio y las faltas éticas.
Las autoridades educativas señalaron que muchos universitarios y docentes operan en un “vacío legal” académico, ya que emplean estas herramientas sin conocer si sus instituciones cuentan con regulaciones específicas o guías de uso responsable. Esta ausencia de lineamientos claros dificulta la definición de lo permitido y lo sancionable en el ámbito académico.
Además de los fines estrictamente académicos, el reporte indicó que alrededor del 10% de los estudiantes y el 9% de los profesores utilizan la IA como una forma de “apoyo emocional”, sosteniendo conversaciones con los algoritmos para resolver problemas personales o manejar situaciones de estrés, según información publicada por medios oficiales.