La sequía y las altas temperaturas que afectan a Europa durante este verano han provocado graves daños en ríos, lagos y granjas acuícolas de Serbia, Hungría, Rumania, República Checa, Bosnia y Eslovenia, con pérdidas millonarias para productores y pescadores.
En Serbia, el nivel de un canal lateral del río Danubio se redujo hasta dejar pequeños estanques donde permanecen atrapados peces jóvenes. La temperatura del agua supera los 30 grados Celsius, lo que eleva el riesgo de una mortandad masiva.
Hungría enfrenta una de las situaciones más graves. Cerca del 99 por ciento de su territorio presenta condiciones de sequía severa o extrema. De unas 27 mil hectáreas destinadas a estanques de peces, mil 588 se han secado y casi 280 toneladas de peces murieron en 20 granjas. Las pérdidas económicas se estiman en 1.3 mil millones de forintos, equivalentes a unos 4.2 millones de dólares.
En Rumania, los productores de carpa todavía enfrentan las consecuencias de las sequías de 2023 y 2024, debido a que el ciclo de producción puede extenderse hasta cuatro años. En República Checa, algunas granjas han reducido la alimentación de los peces, instalado sistemas de aireación y drenado estanques para enfrentar la escasez de agua.
Los criadores de trucha en Bosnia también han tenido que disminuir su producción debido a que esta especie requiere agua fría y con altos niveles de oxígeno. En Eslovenia, bomberos han bombeado ocho millones de litros de agua al lago Pristava para intentar evitar una mortandad de peces.
La situación ha obligado a gobiernos y productores a buscar medidas para enfrentar futuros periodos de calor y sequía, fenómenos que científicos relacionan con el cambio climático provocado por la actividad humana.