La presidenta Claudia Sheinbaum abrió la puerta al uso de la fracturación hidráulica, conocida como fracking, para explotar yacimientos no convencionales de gas natural, un cambio frente a la postura que había mantenido durante años sobre esta técnica.
El fracking consiste en inyectar a alta presión una mezcla de agua, arena y otros componentes en formaciones rocosas a gran profundidad para generar pequeñas fracturas que permitan liberar y extraer hidrocarburos atrapados en ellas. Su utilización ha generado cuestionamientos por el consumo de agua y sus posibles efectos ambientales.
El gobierno federal analiza esta alternativa como parte de una estrategia para aumentar la producción nacional de gas y reducir la dependencia de las importaciones. Para determinar si puede aplicarse bajo condiciones específicas, se conformó un comité de especialistas encargado de evaluar la viabilidad técnica, ambiental y social de la extracción de gas mediante fracturación hidráulica.
El grupo está integrado por investigadores y académicos de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional y el Colegio de México, además de especialistas en áreas relacionadas con energía, agua, geología y medio ambiente.
Entre las condiciones planteadas para cualquier eventual proyecto se encuentra contar con agua salobre suficiente y evitar el uso de agua dulce destinada al consumo humano o agrícola. También se contempla mantener sistemas de monitoreo ambiental durante las operaciones.
El análisis se concentra principalmente en zonas de Coahuila y Tamaulipas, donde existen reservas de gas no convencional que podrían ser aprovechadas. Sin embargo, la eventual puesta en marcha de proyectos dependerá de los estudios técnicos, ambientales y económicos correspondientes.
La postura representa un cambio respecto a declaraciones anteriores de Sheinbaum. En 2013 expresó su rechazo al fracking y durante su campaña presidencial sostuvo que esta técnica no sería permitida. Ahora, su gobierno evalúa bajo qué condiciones podría utilizarse para fortalecer la producción nacional de gas.