La presidenta Claudia Sheinbaum informó la firma de dos acuerdos con productores y exportadores de aguacate para fortalecer la producción, seguridad y sanidad del fruto mexicano, principalmente en Michoacán y Jalisco.
Los convenios fueron establecidos con integrantes de la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM), organización que concentra buena parte de la cadena de exportación hacia Estados Unidos.
Sheinbaum señaló que el sector aguacatero genera alrededor de 3 mil 500 millones de dólares anuales por sus exportaciones a Estados Unidos, además de miles de empleos.
Entre los puntos que se busca reforzar están las condiciones sanitarias del producto, la seguridad en la cadena de producción y el cumplimiento de disposiciones ambientales y laborales. La presidenta también señaló que existen acuerdos para evitar que la producción destinada a la exportación implique deforestación y para mejorar las condiciones laborales y de seguridad social de los trabajadores.
La firma ocurre un día después de que el gobierno federal anunciara medidas para impedir la exportación de aguacate procedente de huertas establecidas en terrenos deforestados. El mecanismo forma parte del programa Aguacate Cero Deforestación, que contempla un certificado ambiental para identificar los predios que cumplen con los requisitos.
Michoacán y Jalisco concentran la mayor parte de la producción nacional de aguacate. En 2024, ambos estados representaron alrededor de 85 por ciento de la producción mexicana.
Además, desde este 1 de octubre comenzó la aplicación del Certificado Laboral para la Agroexportación, dentro de un programa piloto que busca acreditar el cumplimiento de obligaciones laborales y de seguridad social en la producción destinada al mercado internacional.
Sheinbaum indicó que en los próximos días comenzará la difusión de los acuerdos entre los productores para que conozcan las nuevas disposiciones y requisitos relacionados con la exportación del aguacate mexicano.
La industria llega a esta nueva etapa después de que en agosto Estados Unidos suspendiera temporalmente las inspecciones necesarias para las exportaciones desde Michoacán debido a problemas de seguridad para sus inspectores. Posteriormente, ambos gobiernos establecieron medidas para reforzar la vigilancia en las zonas productoras y permitir la reanudación de las actividades de inspección.