El mal manejo de los recursos públicos por parte del exgobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, también mermó en el rubro deportivo, donde dejó pendientes en temas de infraestructura y falló en sus compromisos con los atletas destacados del estado.
Una de las obras que anunció con bombo y platillo, pero que nunca se concretó al 100 %, fue la rehabilitación del Centro Deportivo Ejército de la Revolución (Cder), la cual contemplaba una inversión de 140 millones de pesos.
En aquel momento, Aureoles Conejo aseguraba que se implementarían 11 acciones de transformación, incluyendo la pista de atletismo del estadio Venustiano Carranza que está diseñada con material de tartán.
Por otra parte, también prometió remodelar el estadio de béisbol “Francisco Villa”, pues incluso, compartió que su intención era que en algún momento Morelia pudiera albergar un partido profesional de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB).
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A través de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP), en 2017 se informó que se haría una intervención de las canchas de frontón, tenis, basquetbol, volibol y squash, además de la pista de atletismo, incluyendo su equipamiento; también la construcción de un gimnasio al aire libre.
Aunado a esto, el exgobernador se atrevió a afirmar que el Cder albergaría el nuevo auditorio que sería sede del extinto equipo de basquetbol profesional Aguacateros de Michoacán.
No obstante, nada de esto se concretó y el proyecto se quedó en una primera etapa, pues por citar un ejemplo, al estadio de béisbol solamente se le hizo sustitución de pintura, pero el campo y la zona de gradas continuó en franco deterioro, muy lejos de contar con los requisitos para recibir un partido profesional.
En materia de estímulos económicos, el ahora prófugo de la justicia afectó a 250 deportistas y entrenadores, a quienes desde septiembre del 2016 dejó de pagarles la beca deportiva que se ganaron gracias a sus medallas en la Olimpiada Nacional (ahora Juegos Nacionales).
El monto que nunca se les cubrió a los deportistas de diferentes disciplinas, ascendía a los 3.5 millones de pesos, y aunque el entonces gobernador prometió ponerse al corriente con el adeudo, nunca lo cumplió.