SpaceX ha informado a potenciales inversionistas que su fundador y director ejecutivo Elon Musk solo podría ser removido de sus cargos mediante una votación vinculada a las acciones de clase B, las cuales concentran derechos de voto privilegiados bajo el esquema previsto para su eventual salida a bolsa.
La documentación corporativa relacionada con la oferta pública inicial señala que las acciones de clase B contarán con un peso de diez votos por cada título y estarán bajo control mayoritario de Musk, lo que en la práctica implica que cualquier intento de destitución requeriría su propio respaldo como principal accionista con poder de decisión.
El esquema plantea que, mientras mantenga una participación relevante en este tipo de acciones, Musk conservaría la capacidad de influir directamente en la elección y remoción de la mayoría del directorio, reforzando un control interno que trasciende la estructura habitual de gobierno corporativo en empresas que cotizan en bolsa.
La estructura accionaria contempla dos clases de acciones, una destinada al público inversionista con derechos de voto limitados y otra reservada para accionistas internos con mayor peso decisorio, un modelo utilizado en algunas compañías tecnológicas para preservar la dirección estratégica bajo la figura de sus fundadores.
Las disposiciones descritas implican que la autoridad formal del consejo de administración para remover a su director ejecutivo quedaría condicionada al mismo sistema de votación que controla el propio Musk, configurando un esquema en el que su permanencia en el cargo dependería de un mecanismo donde mantiene la ventaja decisiva.
Lucian Bebchuk, profesor de la Facultad de Derecho de Harvard especializado en gobierno corporativo, señaló que este tipo de disposiciones resulta inusual, ya que la remoción de un director ejecutivo normalmente queda en manos del consejo de administración y del equilibrio de poder entre accionistas.
La compañía ha advertido a posibles compradores de acciones que este modelo podría limitar su participación en decisiones corporativas relevantes, al concentrar el poder de voto en manos del fundador.
El diseño planteado para la salida a bolsa de SpaceX contrasta con otras empresas del sector, donde aunque existen esquemas de doble clase de acciones, la destitución de un director ejecutivo suele recaer formalmente en el consejo de administración con mayor independencia operativa.