Studio Ghibli recibe el Premio Princesa de Asturias por su legado en la animación
evangelio | 6 mayo, 2026

El estudio japonés Studio Ghibli fue reconocido con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026 por su contribución a la animación y su capacidad para construir relatos que han trascendido generaciones y fronteras. El jurado destacó que sus obras están marcadas por historias universales llenas de sensibilidad, desarrolladas mediante un proceso artesanal que ha definido su identidad cinematográfica.

La resolución subraya que las producciones del estudio transmiten valores como la empatía, la tolerancia, la amistad y el respeto por las personas y la naturaleza. También reconoce su papel en la evolución de la animación, al consolidar una propuesta narrativa que combina lo visual con una mirada humanista.

El Premio Princesa de Asturias es un reconocimiento internacional creado en 1981 en España por la Fundación Princesa de Asturias, con el objetivo de distinguir la labor científica, cultural y social de personas e instituciones a nivel global. Cada año se entrega en la ciudad de Oviedo en ocho categorías, entre ellas Comunicación y Humanidades, Artes, Letras, Ciencias Sociales y Concordia, y es considerado uno de los galardones más relevantes del ámbito iberoamericano y europeo.

Fundado en 1985 por Hayao Miyazaki e Isao Takahata, Studio Ghibli surgió con la intención de impulsar el cine de autor dentro de la animación. Desde entonces, su catálogo ha abarcado historias dirigidas tanto a públicos infantiles como adultos, abordando temas como la ecología, los conflictos sociales y la relación entre tradición y modernidad.

Entre sus obras más representativas se encuentra El viaje de Chihiro, estrenada en 2001, considerada una de las producciones más influyentes del estudio. La película alcanzó reconocimiento internacional al obtener diversos premios, entre ellos el Óscar a mejor película de animación, además de consolidarse como una de las cintas más exitosas del cine japonés.

El estudio también es responsable de títulos como Mi vecino Totoro y La tumba de las luciérnagas, que reflejan la diversidad temática y estilística de sus creadores. Esta dualidad ha permitido que sus producciones oscilen entre la fantasía y narrativas más íntimas, sin perder coherencia en su enfoque artístico.

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