Suprema Corte de EE. UU. abre puerta a terapias de conversión al priorizar libertad de expresión
evangelio | 31 marzo, 2026

El Tribunal Supremo de Estados Unidos determinó que los estados no pueden prohibir de manera general las llamadas “terapias de conversión” dirigidas a menores, al considerar que dichas restricciones vulneran la libertad de expresión protegida por la Constitución.

Con una votación de ocho a uno, y el único voto en contra de la jueza Ketanji Brown Jackson, el máximo tribunal resolvió que una ley del estado de Colorado que prohíbe estas prácticas entra en conflicto con la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

El fallo fue redactado por el juez Neil Gorsuch, quien sostuvo que la Primera Enmienda “constituye un escudo contra cualquier intento de imponer la ortodoxia en el pensamiento o la expresión en este país”, al argumentar que incluso el discurso profesional está protegido frente a restricciones estatales.

El caso fue impulsado por la terapeuta Kaley Chiles, quien alegó que la legislación de Colorado limitaba su derecho a expresarse en el ejercicio de su profesión. Desde 2019, ese estado prohíbe a especialistas en salud mental aplicar prácticas incluida la terapia verbal destinadas a cambiar la orientación sexual o la identidad de género de menores, con sanciones que van desde multas de hasta 5 mil dólares hasta la pérdida de la licencia profesional.

Aunque la resolución no invalida de forma inmediata la ley de Colorado, sí ordena que el caso regrese a tribunales inferiores, que previsiblemente deberán reconsiderar su constitucionalidad bajo los criterios establecidos por la Corte.

El fallo impacta en un contexto donde al menos 20 estados de Estados Unidos han impulsado restricciones similares contra las terapias de conversión, consideradas por organizaciones médicas y de derechos humanos como prácticas dañinas.

Tras conocerse la decisión, se generaron posturas encontradas. El First Liberty Institute celebró el fallo al considerar que protege la libertad de los profesionales frente a la “censura”. En contraste, el The Trevor Project calificó la resolución como un “trágico paso atrás” en la protección de jóvenes LGBT+, al advertir posibles riesgos para su bienestar.

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