La Suprema Corte de Estados Unidos dio este lunes luz verde a la administración de Donald Trump para continuar con las obras de un nuevo salón de baile en la Casa Blanca, luego de una votación dividida de 5-4.
El fallo dejó sin efecto, por ahora, la orden de un tribunal inferior que había dispuesto detener la construcción sobre el nivel del suelo mientras avanzaba una disputa legal promovida por el Fideicomiso Nacional para la Preservación Histórica.
Los ministros de la mayoría consideraron que el grupo conservacionista probablemente no cuenta con legitimación para presentar la demanda, por lo que no analizaron de fondo si Trump tiene autoridad para realizar la obra sin autorización del Congreso.
El proyecto contempla un salón de aproximadamente 90 mil pies cuadrados, con un costo estimado por la administración en 400 millones de dólares. Para construirlo fue demolida el Ala Este de la residencia presidencial. La Casa Blanca sostiene que el complejo también responde a necesidades de seguridad nacional.
La decisión generó una fuerte división dentro de la Corte. El presidente del máximo tribunal, John Roberts, se sumó a las tres magistradas liberales para votar en contra. En su opinión disidente sostuvo que la construcción probablemente es ilegal debido a que el Congreso no autorizó expresamente la edificación en terrenos federales.
El litigio continuará en tribunales inferiores, por lo que la resolución de este lunes no determina de manera definitiva si Trump tenía facultades legales para ordenar la construcción. Mientras tanto, los trabajos podrán seguir adelante.