El colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, una de las principales organizaciones de familiares dedicadas a la localización de personas desaparecidas en el estado, atraviesa un proceso de división interna que ha derivado en la creación de un nuevo grupo independiente de búsqueda, en medio de denuncias de impunidad y falta de apoyo institucional en las labores de localización.
De acuerdo testimonios de integrantes del propio colectivo, la separación se originó por diferencias en la estrategia de trabajo, la toma de decisiones internas y la relación con autoridades estatales y federales encargadas de la búsqueda de personas desaparecidas.
El nuevo grupo surge tras el crecimiento de Guerreros Buscadores de Jalisco, que en los últimos años ha reunido a cientos de familias en distintas regiones del estado, impulsando búsquedas en campo, denuncias públicas y hallazgos de fosas clandestinas en coordinación parcial con autoridades ministeriales.
Integrantes del colectivo han señalado en diversas ocasiones la falta de resultados en investigaciones oficiales, así como retrasos en la identificación de restos humanos localizados en distintas zonas del estado, uno de los más afectados por el fenómeno de desapariciones en el país.
La fragmentación ocurre en un escenario en el que organismos internacionales y organizaciones civiles han advertido sobre la persistencia de la crisis de desapariciones en México, particularmente en entidades como Jalisco, donde colectivos de búsqueda han asumido un papel central ante la limitada capacidad de respuesta institucional.
Hasta el momento no se han dado a conocer detalles sobre el nombre oficial del nuevo grupo ni sobre su estructura operativa, mientras ambas partes continúan con labores de búsqueda en distintos puntos del estado.