Durante décadas, las casetas de teléfonos públicos formaron parte del paisaje cotidiano de las ciudades mexicanas. En plazas, hospitales, terminales de transporte o calles del centro, estos dispositivos permitían realizar llamadas con monedas o tarjetas telefónicas cuando la comunicación móvil aún no era común.
Ese sistema comenzó a retirarse también en Morelia, donde el Ayuntamiento colocó sellos de clausura en varias casetas de teléfonos públicos de Telmex ubicadas en el primer cuadro de la ciudad.
Las estructuras permanecían instaladas en banquetas del centro histórico pese a que muchas ya no operaban o se encontraban deterioradas. En algunos casos los equipos presentaban auriculares dañados, pantallas fuera de servicio o signos visibles de abandono.
El declive de los teléfonos públicos en México es parte de una transformación más amplia en las telecomunicaciones. De acuerdo con el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), el país llegó a contar con más de 700 mil teléfonos públicos a inicios de los años 2000. Para la década de 2020, esa cifra se redujo a menos de 150 mil equipos en operación, una disminución de más del 75 por ciento.
Mientras esa red disminuía, el acceso a la telefonía móvil creció de forma acelerada. Datos del propio IFT señalan que México registra más de 130 millones de líneas celulares activas, una cifra que supera el número total de habitantes del país.
Telmex ha señalado en distintos reportes regulatorios que el uso de teléfonos públicos ha caído de forma sostenida debido a la expansión de los teléfonos móviles y a los cambios en los hábitos de comunicación de la población. El mantenimiento de estas cabinas también se volvió menos viable ante su bajo nivel de uso.
Durante los años noventa y principios de los dos mil, estas casetas funcionaban como una red pública esencial. En muchas ciudades se encontraban en prácticamente cada esquina del centro o cerca de estaciones de transporte, hospitales y zonas comerciales.
Hoy, la clausura de varias cabinas en el centro de Morelia refleja ese cambio tecnológico a escala nacional: el retiro gradual de una infraestructura que fue clave para la comunicación pública durante décadas y que ha sido desplazada por el uso casi universal de los teléfonos móviles.