A casi tres meses del asesinato de Bernardo Bravo Manríquez, el tianguis limonero de Apatzingán continúa sin una dirigencia formal, en un escenario marcado por la incertidumbre y la presión constante sobre uno de los principales sectores productivos de Tierra Caliente.
De acuerdo con información confirmada por autoridades estatales, las decisiones internas de esta estructura comercial, considerada la más relevante para la comercialización del limón en la región, se mantienen bajo un esquema colegiado, ante la ausencia de condiciones para definir un relevo claro en la dirigencia.
Aunque han surgido al menos dos perfiles interesados en ocupar el cargo vacante, entre ellos el del ex diputado federal Francisco J Accuse, no existe consenso suficiente entre los integrantes del tianguis para concretar una nueva designación, en un contexto donde la seguridad sigue siendo un factor determinante.
El gobierno de Michoacán ha confirmado que, por el momento, mantiene interlocución directa con el órgano colegiado y que las decisiones se toman de manera conjunta, con el objetivo de evitar rupturas internas en una actividad clave para la economía regional.
Mientras tanto, el sector limonero continúa enfrentando dificultades estructurales, particularmente en materia de precios y condiciones de comercialización. Aunque en semanas recientes se ha registrado un repunte en el valor por kilo, autoridades reconocen que este comportamiento está influido por el contexto de extorsión que persiste en la región, lo que sigue impactando tanto a productores como a comercializadores.
La falta de una dirigencia formal mantiene al tianguis en una etapa de transición prolongada, en una zona donde el limón no solo es un producto agrícola, sino uno de los principales ejes económicos y sociales.