Tormenta de nieve histórica deja decenas de muertos y aislados en el norte de Japón
evangelio | 5 febrero, 2026

Japón enfrenta una de las crisis climáticas más severas de los últimos años tras una tormenta de nieve histórica que ha dejado al menos 35 muertos y cerca de 400 heridos, principalmente en las regiones del norte y oeste del país. Las autoridades mantienen alertas activas ante el riesgo de avalanchas y accidentes provocados por el rápido deshielo después de días de temperaturas extremas.

Las prefecturas más afectadas son Niigata, Aomori y Akita, donde se acumularon hasta dos metros de nieve, dejando a cientos de comunidades aisladas. El transporte público permanece suspendido, las rutas son prácticamente intransitables y el acceso a servicios básicos se ha visto gravemente limitado.

En varias localidades, vehículos de rescate no pudieron llegar hasta los hogares, obligando a que los equipos de emergencia avanzaran a pie para asistir a los residentes atrapados. El aumento abrupto de la temperatura, que llegó a 8 °C en ciudades como Aomori, elevó el riesgo de avalanchas y desprendimientos de nieve desde los techos, principal causa de muertes y lesiones durante el desastre.

La Agencia de Gestión de Incendios y Desastres de Japón informó que muchas víctimas fallecieron mientras retiraban nieve de los techos de sus viviendas, una práctica común en estas regiones, quedando atrapadas por bloques de nieve que se desprendieron de forma repentina. Las autoridades han reforzado las recomendaciones de precaución, instando a no remover nieve sin asistencia adecuada.

El gobernador de Aomori, Soichiro Miyashita, declaró la alerta por desastre y solicitó apoyo de las Fuerzas de Autodefensa de Japón. Los efectivos militares trabajan junto a equipos de emergencia y voluntarios locales para abrir caminos, trasladar a personas vulnerables y suministrar alimentos y medicinas en las zonas más afectadas.

La combinación de nevadas históricas y deshielo acelerado ha convertido a Japón en un escenario crítico, donde la prevención y la coordinación entre autoridades y comunidades son clave para minimizar más víctimas y daños materiales.

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