En México se registran en promedio entre 60 y 70 tornados al año, con base en la base de datos “Tornados México”, desarrollada por investigadoras e investigadores de la UNAM y el CIESAS, que integra registros del Servicio Meteorológico Nacional, la Comisión Nacional del Agua y el Banco Nacional de Datos Climatológicos, además de reportes históricos hemerográficos y observaciones de estaciones meteorológicas distribuidas en el país.
Dentro de ese panorama, Michoacán destaca como una de las entidades ubicadas en el corredor del Eje Volcánico Transversal donde se han documentado eventos tornádicos de forma recurrente, principalmente en zonas del Bajío michoacano, la Meseta Purépecha y áreas del oriente del estado, donde la combinación de relieve montañoso, humedad proveniente del Pacífico y contrastes térmicos favorece la formación de remolinos intensos asociados a tormentas severas.
Los registros académicos señalan que en municipios cercanos a Morelia, Pátzcuaro, Zacapu, Zamora y La Piedad se han observado fenómenos de corta duración que en algunos casos han sido clasificados como tornados no supercelda, caracterizados por menor intensidad pero con capacidad de levantar techos ligeros, derribar árboles y afectar cultivos agrícolas.
El monitoreo climático indica que Michoacán presenta mayor probabilidad de estos eventos entre mayo y julio, cuando la transición de temporada seca a lluviosa incrementa la inestabilidad atmosférica en el centro del país. En este periodo también se registran tormentas eléctricas más organizadas que pueden generar vórtices localizados.
De los más de 700 tornados documentados en México entre 2000 y 2023, una proporción relevante se concentra en la Faja Volcánica Transmexicana, donde se ubica Michoacán, lo que confirma su inclusión dentro de las regiones con condiciones favorables para este tipo de fenómenos, aunque la mayoría no alcanza intensidades severas como los tornados supercelda del norte del continente.