Un experimento realizado con decenas de miles de estudiantes en Austria, Suiza, Alemania e Italia mostró que dejar el uso del teléfono inteligente durante tres semanas se asoció con mejoras en el sueño, reducción de síntomas depresivos y un aumento general del bienestar mental.
La iniciativa, impulsada por la radiotelevisión pública austríaca, reunió a cerca de 72 mil estudiantes de entre 10 y 18 años, de los cuales alrededor de 46 mil completaron cuestionarios en distintas etapas del proceso, incluyendo evaluaciones antes del experimento, al finalizarlo y semanas después.
Durante 21 días, los participantes apagaron sus teléfonos como parte de un ejercicio diseñado para analizar el impacto del uso constante de dispositivos móviles en la salud mental y en los hábitos de vida. Los resultados mostraron que aproximadamente la mitad de los jóvenes presentaba problemas de sueño al inicio, pero al término del periodo estas dificultades disminuyeron en alrededor de 23 por ciento.
En cuanto a la salud emocional, más de la mitad de los estudiantes reportaba síntomas de depresión leves o moderados antes del experimento, mientras que al concluir las tres semanas sin celular se observó un incremento cercano al 15 por ciento en la proporción de jóvenes sin síntomas depresivos.
El estudio también indicó que el uso problemático de internet, presente en cerca del 70 por ciento de los participantes al inicio, se redujo a 58 por ciento tras el periodo de abstinencia digital. Aunque en un seguimiento posterior se registró un ligero retorno a los niveles iniciales, los indicadores generales de bienestar se mantuvieron por encima de los previos al experimento.
Los organizadores destacaron que el carácter colectivo del ejercicio fue clave para su éxito, ya que los estudiantes participaron en grupo y se apoyaron mutuamente para enfrentar la desconexión digital. Asimismo, se observó que los participantes más jóvenes lograron completar el proceso con mayor facilidad que los de mayor edad.
El estudio también reflejó que parte de las dificultades para mantenerse desconectados se relacionó con la necesidad de comunicación constante con familiares y amigos, lo que provocó algunas recaídas tempranas y abandonos del programa.
Finalmente, los resultados mostraron un aumento en la postura crítica de los jóvenes hacia las redes sociales, con una proporción significativa que expresó su apoyo a restricciones de uso para menores de edad.