El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el financiero Jeffrey Epstein conspiró para perjudicarlo políticamente y evitar su victoria electoral, en declaraciones realizadas desde la Oficina Oval tras la firma de la ley que puso fin al cierre parcial del gobierno federal.
Al ser cuestionado por la prensa sobre los documentos recientemente publicados relacionados con el caso Epstein, Trump sostuvo que los archivos no contienen señalamientos en su contra y, por el contrario, presentan información comprometedora sobre diversas figuras del Partido Demócrata. En ese contexto, el mandatario aseguró que el magnate, señalado por delitos sexuales, habría actuado deliberadamente para dañarlo durante su carrera política.
Trump señaló directamente al periodista Michael Wolff como parte de esa supuesta maniobra. De acuerdo con el presidente, Wolff y Epstein habrían colaborado para debilitarlo electoralmente. El periodista es autor del libro Fuego y furia, publicado en 2018, en el que se describen episodios internos de la campaña presidencial de Trump y de los primeros años de su administración. Wolff figura en documentos del archivo Epstein difundidos en 2025.
Los registros incluyen correos electrónicos intercambiados entre Wolff y Epstein en 2015, cuando Trump era candidato presidencial. En esos mensajes, el periodista sugería aprovechar públicamente las declaraciones del entonces aspirante y advertía que su relación con Epstein podría convertirse en un tema incómodo durante los debates de las primarias republicanas. Uno de los correos, reproducido por The Atlantic, plantea incluso la posibilidad de obtener rédito político dejando que Trump se viera expuesto o, en caso contrario, intervenir para generar una deuda política.
En noviembre de 2025, Wolff declaró que ese tipo de intercambios eran habituales en la relación entre periodistas y sus fuentes. Sin embargo, Trump aseguró que los documentos confirman la existencia de un complot en su contra, aunque añadió que prefería dar vuelta a la página y centrar la atención en otros asuntos.
Durante el mismo encuentro con la prensa, la reportera Kaitlan Collins, de CNN, preguntó al presidente sobre la aparición de Elon Musk y del secretario de Comercio, Howard Lutnick, en los archivos vinculados a Epstein. Trump respondió con dureza, calificando a Collins como “la peor reportera” y criticando a la cadena por sus bajos niveles de audiencia.
El mandatario también lanzó un ataque personal contra la periodista, asegurando que nunca la había visto sonreír y sugiriendo que ello se debía a que, según él, no decía la verdad. Las declaraciones generaron tensión en la sala y marcaron el cierre de una conferencia dominada por acusaciones y enfrentamientos con los medios.