El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que ha dejado “instrucciones” para que, en caso de ser asesinado por Irán o por grupos aliados de Teherán, su enemigo sea “aniquilado”.
En declaraciones a la prensa, el mandatario aseguró que, si dicho escenario llegara a materializarse, “sería el fin” para la nación persa. “No quedará nada”, afirmó.
Trump también señaló su deseo de mantener “una buena relación con todo el mundo”, pero reiteró que Irán no puede poseer un arma nuclear.
Estas declaraciones se dieron en el contexto de la presentación de una nueva orden ejecutiva con la que su administración busca restablecer una política de “máxima presión” contra Teherán.
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El documento firmado por Trump ordena al Departamento del Tesoro imponer sanciones más estrictas a Irán, con el objetivo de paralizar sus exportaciones de petróleo, principal fuente de ingresos del país.
“Con suerte, no vamos a tener que usarla mucho”, señaló el mandatario, aunque admitió que la medida es “muy dura”.
Durante su primer mandato, Trump ya había impuesto severas restricciones económicas a Irán, reduciendo sus exportaciones petroleras a casi cero.
Sin embargo, durante la administración de Joe Biden, Teherán logró recuperar su industria petrolera, alcanzando en 2024 su nivel más alto desde 2018, con ingresos estimados en 54.000 millones de dólares, según datos de Reuters.