El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró en una entrevista que “es el turno de Cuba” dentro de la agenda de política exterior de su administración, al tiempo que describió a la isla como un territorio con “una propiedad agradable” y “una costa bonita”, en un contexto de creciente presión diplomática sobre el gobierno cubano.
Las declaraciones se producen mientras Cuba ha aprobado un paquete de más de 175 reformas económicas orientadas a enfrentar una profunda crisis interna, de acuerdo con reportes de la agencia Reuters y cobertura internacional reciente. Estas medidas incluyen cambios en el sistema productivo, apertura a inversión y ajustes en el modelo económico, aunque sin modificaciones políticas de fondo, según los análisis disponibles.
Trump afirmó además que el secretario de Estado, Marco Rubio, está “muy involucrado” en los planes relacionados con Cuba y elogió su papel en la estrategia hacia la isla. En la misma entrevista, el mandatario estadounidense señaló que Cuba se encuentra geográficamente cerca de Estados Unidos y sostuvo que, a su juicio, el país “quiere hablar desesperadamente”.
El presidente estadounidense también comparó la situación cubana con la de Venezuela, al señalar que la diferencia principal es que el país sudamericano cuenta con petróleo, mientras que Cuba, dijo, tiene valor por su ubicación, su costa y su potencial territorial.
En declaraciones paralelas, Trump ha insistido en semanas recientes en que la situación cubana es parte de una agenda más amplia de revisión de relaciones en el hemisferio occidental, en la que Washington mantiene presión política y económica sobre La Habana, sin que hasta ahora se haya anunciado un cambio formal de estrategia.
Respecto al proceso interno en la isla, distintos reportes señalan que el gobierno cubano ha impulsado un conjunto de reformas económicas de gran alcance, incluidas medidas de apertura a la inversión y reorganización del sistema financiero, en medio de una crisis marcada por escasez de divisas, inflación y dificultades energéticas.
Hasta el momento, no existen confirmaciones oficiales sobre negociaciones directas de alto nivel entre ambos gobiernos vinculadas a un eventual acuerdo, ni sobre un calendario específico de implementación de las reformas en Cuba.