El presidente de Donald Trump aseguró este viernes en un mitin en Corpus Christi que México “aceptó sin problemas” el cambio de nombre del tradicional “Golfo de México” por “Golfo de América”, una decisión que él mismo impulsó y ha generado controversia internacional.
Ante simpatizantes reunidos en el puerto texano, Trump presentó la modificación como una victoria simbólica, destacando que, a su juicio, Estados Unidos posee alrededor del 92 % de la línea costera del golfo una cifra cuestionada por expertos y mapas oficiales, que estiman alrededor del 46 % del control estadounidense frente a casi 49 % de México y cerca de 5 % de Cuba.
“No diría que México está encantado, pero lo aceptaron sin problemas”, afirmó Trump al referirse a la respuesta del gobierno mexicano, aunque hasta ahora no existe confirmación oficial del Ejecutivo de México respaldando la renombración.
Este cambio tiene su origen en la Orden Ejecutiva 14172, firmada por Trump el 20 de enero de 2025, denominada “Restaurando Nombres que Honran la Grandeza Americana”, que instruye a las agencias federales de Estados Unidos a referirse al golfo con la nueva denominación y también busca restaurar nombres antiguos como el de Mount McKinley para el ahora llamado Denali.
La medida, aunque tiene aplicación interna en documentos y comunicaciones estadounidenses, no cuenta con reconocimiento internacional ni afecta la identificación del cuerpo de agua en la mayoría de los mapas oficiales fuera de Estados Unidos.
El gobierno de Claudia Sheinbaum ha rechazado de manera firme el cambio de nombre, señalando que se trata de un acto unilateral que ignora la historia y soberanía mexicana. En 2025, México presentó una demanda legal contra la empresa tecnológica Google por modificar el nombre del golfo en su servicio de mapas, argumentando que debería respetarse la denominación internacionalmente reconocida de “Golfo de México” para todas las zonas que no correspondan al territorio estadounidense.
Además, legisladores mexicanos han expresado su respaldo a la defensa del nombre tradicional, recordando que la denominación “Golfo de México” tiene raíces históricas y está reconocida en tratados internacionales desde el siglo XIX.
Empresas como Google y Apple realizaron cambios en sus sistemas de mapas para reflejar la nueva denominación solo para usuarios en Estados Unidos, mientras que en México y otras regiones se mantiene el nombre tradicional o ambos nombres simultáneamente.
Analistas señalan que, aunque el cambio puede ser simbólico para algunos sectores políticos en Estados Unidos, no altera el reconocimiento del Golfo de México en el ámbito internacional, donde normas y acuerdos de organismos especializados determinan las denominaciones oficiales de cuerpos de agua compartidos.