El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una nueva estrategia regional para combatir a los cárteles del narcotráfico en el hemisferio occidental, con el objetivo de desmantelar estas organizaciones, quitarles control territorial y cortar sus fuentes de financiamiento.
El plan forma parte de una iniciativa internacional conocida como Escudo de las Américas, que busca coordinar esfuerzos militares y de seguridad entre Estados Unidos y varios países aliados de América Latina para enfrentar a las organizaciones criminales transnacionales.
De acuerdo con la propuesta presentada por el mandatario, Washington trabajará con gobiernos de la región para entrenar y movilizar a las fuerzas armadas de países aliados, con el fin de crear una fuerza de combate capaz de localizar y desmantelar la infraestructura de los cárteles, así como impedir su expansión en el continente.
Trump sostuvo que estas organizaciones criminales representan una amenaza directa para la seguridad regional, al señalar que controlan territorios, utilizan tácticas violentas y mantienen redes financieras que les permiten sostener sus operaciones ilícitas.
La estrategia también contempla compartir inteligencia entre los países participantes y coordinar operaciones para atacar las rutas de tráfico de drogas, así como las redes logísticas que permiten el traslado de estupefacientes hacia Norteamérica.
El anuncio se realizó durante una reunión con líderes de varios países del continente, en la que al menos 17 naciones manifestaron su disposición a integrarse a una coalición internacional contra el narcotráfico.
Durante el encuentro, el mandatario estadounidense insistió en que el objetivo es “privar a los cárteles de cualquier control territorial y de los recursos que utilizan para sostener sus campañas de violencia”, al tiempo que pidió a los gobiernos aliados colaborar con información sobre la ubicación y operaciones de estas organizaciones.
En los últimos años, la política de seguridad estadounidense ha endurecido su postura frente a los cárteles, incluso al clasificarlos como organizaciones terroristas extranjeras, lo que abre la puerta a un mayor uso de herramientas militares y legales para combatirlos.