El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió apartar a Katie Zacharia de la Secretaría de Prensa de la Casa Blanca, luego de una semana marcada por las críticas a su primera conferencia con los medios y cuestionamientos sobre sus credenciales profesionales.
La salida de Zacharia se conoció este viernes 16 de octubre, después de que Trump declarara que le había recomendado reconsiderar su permanencia en el puesto. Un funcionario de la Casa Blanca confirmó que la portavoz dejaría el cargo, de acuerdo con reportes de medios estadounidenses.
“Honestamente, si yo fuera tú, lo reconsideraría”, relató Trump sobre la conversación que sostuvo con ella. El mandatario también señaló que no estaba seguro de que el trabajo le permitiera ser feliz y afirmó que los medios la habían tratado injustamente.
Zacharia había sido nombrada el 9 de octubre para sustituir a Karoline Leavitt, quien se desempeñó como portavoz durante la administración de Trump. Sin embargo, su paso por el cargo terminó apenas cinco días después de asumir sus funciones.
Las críticas comenzaron tras su primera conferencia de prensa, realizada el martes 13 de octubre. La intervención duró alrededor de 14 minutos y la funcionaria respondió únicamente tres preguntas de los periodistas.
A las críticas por su desempeño se sumaron los cuestionamientos sobre su formación jurídica. Aunque se graduó de la Facultad de Derecho de la Universidad Pepperdine en California, Zacharia reconoció en una entrevista con Fox News que no aprobó el examen necesario para obtener la licencia para ejercer como abogada en ese estado.
El tema cobró relevancia luego de que se difundieran publicaciones y declaraciones anteriores en las que se presentaba públicamente como abogada. La controversia incrementó el escrutinio sobre su trayectoria y su capacidad para desempeñar el cargo.
Antes de llegar a la Casa Blanca, Zacharia trabajó como comentarista conservadora y ocupó funciones de comunicación en el Departamento de Seguridad Nacional y en Trump Media.
Su salida representa uno de los cambios más rápidos en el equipo de comunicación de Trump, cuya nueva portavoz permaneció menos de una semana al frente de las relaciones con la prensa de la presidencia estadounidense.