El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que aplazará la nominación de Jay Clayton como director de Inteligencia Nacional. La decisión modifica los planes para cubrir una de las posiciones más importantes dentro de la estructura de seguridad e inteligencia del gobierno estadounidense.
Trump señaló que Clayton permanecerá en su actual cargo como fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York hasta que sea confirmado su eventual sucesor. Además, condicionó cualquier avance relacionado con la nominación y la renovación de herramientas de vigilancia federal a la discusión de una iniciativa legislativa que exige la presentación de una identificación para poder votar en elecciones federales.
La decisión generó incertidumbre en torno al futuro inmediato de la comunidad de inteligencia estadounidense, integrada por 18 agencias. También afecta el debate sobre la renovación de la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, una herramienta que permite recopilar comunicaciones de ciudadanos extranjeros ubicados fuera de Estados Unidos con fines de inteligencia y seguridad nacional.
Mientras el presidente anunciaba el aplazamiento, el senador Tom Cotton indicó que la audiencia de confirmación programada para Clayton continuaría adelante salvo que la Casa Blanca retire formalmente la nominación o el propio candidato decida no comparecer ante el Senado.
El cargo quedó vacante después de la salida de Tulsi Gabbard, quien dejó la posición tras informar que atendería asuntos familiares relacionados con la salud de su esposo. Mientras se define un nombramiento permanente, Trump mantendrá como director interino a Bill Pulte, una decisión que ha generado cuestionamientos entre legisladores de ambos partidos debido a su limitada experiencia en el ámbito de inteligencia.
Clayton se desempeñó anteriormente como presidente de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos durante el primer mandato de Trump. En los últimos meses ha encabezado investigaciones y procesos judiciales de alto perfil desde la fiscalía federal de Manhattan, consolidándose como una de las figuras más visibles dentro del Departamento de Justicia.