La Casa Blanca informó al Congreso que las hostilidades con Irán “han terminado”, mediante una carta enviada por el presidente Donald Trump, en la que sostiene que el conflicto iniciado meses atrás llegó a su fin, pese a la presencia continua de fuerzas estadounidenses en la región.
El mensaje presidencial fue remitido a líderes legislativos y plantea que las operaciones militares iniciadas el 28 de febrero de 2026 concluyeron tras un alto al fuego, lo que, según la postura de la administración, deja sin efecto el plazo legal que exige autorización del Congreso para continuar acciones bélicas.
Sin embargo, el propio documento advierte que la situación con Irán sigue siendo considerada una amenaza significativa, lo que mantiene abierta la posibilidad de una reanudación de hostilidades en el futuro.
El planteamiento ha generado debate en el ámbito legislativo estadounidense, donde algunos senadores republicanos han expresado inquietud por el papel del Congreso en la toma de decisiones sobre el uso de la fuerza militar, aunque sin impulsar medidas inmediatas para intervenir en el conflicto.
La administración Trump ha sostenido que el alto al fuego alcanzado a inicios de abril permitió dar por concluidas las operaciones, mientras sectores del Congreso han señalado la necesidad de revisar el alcance de la autoridad presidencial en materia de guerra.