El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habría puesto en pausa los planes para realizar ataques aéreos contra cárteles de la droga en territorio mexicano, mientras aumenta la cooperación en materia de seguridad entre ambos países.
La decisión habría sido tomada ante los cambios en la estrategia de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum y un mayor intercambio de información entre instituciones mexicanas y estadounidenses. Funcionarios de ambos gobiernos señalaron que los vínculos entre agencias de seguridad se han fortalecido durante los últimos meses.
Los planes de posibles ataques contra organizaciones criminales mexicanas habían sido considerados por la administración de Trump como una alternativa para combatir el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. La posibilidad de utilizar fuerza militar en México generó rechazo del gobierno mexicano, que ha sostenido que cualquier cooperación debe respetar la soberanía nacional.
La pausa no significa que la opción militar haya sido descartada de manera definitiva. La información disponible indica que los planes permanecen detenidos por ahora, mientras Washington evalúa los resultados de las medidas implementadas por México contra las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.
En los últimos meses, ambos países han incrementado la colaboración en materia de inteligencia, seguridad fronteriza y combate al narcotráfico. Esta coordinación se ha desarrollado mientras la administración estadounidense mantiene una política de presión contra los grupos criminales que considera responsables del tráfico de sustancias hacia su territorio.
La situación mantiene abierta la discusión sobre el alcance que tendrá la cooperación bilateral y hasta dónde llegará la participación estadounidense en las operaciones contra los cárteles que operan en México.