El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que estaría dispuesto a reunirse con el líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, en un contexto marcado por las negociaciones entre Washington y Teherán para poner fin a más de tres meses de conflicto en Oriente Medio.
Durante una entrevista concedida al pódcast Pod Force One del New York Post, Trump señaló que le gustaría encontrarse con el dirigente iraní y dejó abierta la posibilidad de un encuentro futuro. “Me gustaría conocerlo. Me encantaría conocer a todo el mundo. Me gustaría conocerlo y probablemente nos reuniremos en algún momento, dependiendo de cómo se desarrollen las cosas”, declaró.
Mojtaba Jameneí, de 56 años, asumió el liderazgo supremo de Irán tras la muerte de su padre, Alí Jameneí, quien gobernó el país desde 1989 y falleció durante una operación militar conjunta atribuida a Estados Unidos e Israel. En los ataques también perdieron la vida otros integrantes de su familia.
Trump aseguró que el actual líder iraní participa en el proceso de negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz y consideró que mantiene la influencia política que históricamente ha caracterizado al cargo de líder supremo. Según el mandatario estadounidense, Jameneí tiene un papel clave en la aprobación de las decisiones que se discuten entre ambos gobiernos.
El dirigente iraní ha mantenido un perfil discreto desde que asumió el poder. Su escasa presencia pública y la difusión de mensajes únicamente por escrito han alimentado especulaciones sobre su estado de salud. Incluso han surgido versiones que ponen en duda su condición física tras los ataques que derivaron en la muerte de su padre.
Al respecto, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó recientemente que considera que Jameneí sigue con vida, aunque reportes citados por autoridades estadounidenses señalan que pudo haber sufrido graves lesiones durante los bombardeos.
Las declaraciones de Trump ocurren mientras Washington y Teherán intercambian propuestas para alcanzar un acuerdo que permita poner fin a las hostilidades y reabrir el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio internacional de petróleo.
Entre las condiciones planteadas por Irán se encuentra el cese de las operaciones militares israelíes en Líbano, mientras que Estados Unidos busca que aliados regionales como Arabia Saudí y Catar se sumen a los Acuerdos de Abraham para fortalecer la normalización de relaciones con Israel.