El proyecto impulsado por Donald Trump para construir un nuevo salón de baile en la Casa Blanca tendrá un costo cercano a los 400 millones de dólares, una cifra que vuelve a colocar la remodelación de la residencia presidencial en el centro de la polémica.
El mandatario estadounidense aseguró que la obra será financiada con aportaciones privadas de empresarios y donantes, por lo que, según su administración, el costo del salón no recaerá directamente sobre los contribuyentes.
El nuevo espacio se construye en el lugar donde se encontraba el Ala Este de la Casa Blanca, demolida como parte del proyecto. El recinto tendrá una superficie aproximada de 8 mil metros cuadrados y capacidad para recibir hasta mil personas.
La construcción también enfrenta una disputa legal. La administración de Trump recurrió a la Corte Suprema después de que tribunales inferiores ordenaran frenar las obras al considerar que el proyecto requería autorización del Congreso.
Por ahora, el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, permitió temporalmente que los trabajos continúen mientras el máximo tribunal analiza la apelación presentada por el gobierno.
Trump ha defendido el proyecto como una mejora necesaria para la Casa Blanca y ha sostenido que permitirá realizar grandes recepciones y actos oficiales dentro de la residencia presidencial, en lugar de recurrir a otros espacios.
El costo de la obra ha aumentado desde que fue anunciada inicialmente, cuando se estimaba en alrededor de 200 millones de dólares. La cifra actual de 400 millones contrasta además con estimaciones internas que llegaron a colocar el costo total del proyecto en hasta 600 millones de dólares.