El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que corta los fondos federales dirigidos a financiar o promover los abortos electivos, marcando un regreso a la política de su administración.
En su decreto, Trump destacó que, durante casi 50 años, el Congreso de Estados Unidos ha promulgado leyes anuales que prohíben la financiación federal del aborto, un principio que, según él, no fue respetado durante la presidencia de Joe Biden. Esta orden pone fin, según el mandatario, al “uso forzoso del dinero de los contribuyentes federales para financiar o promover el aborto electivo”.
La orden ejecutiva firmada por Trump revoca específicamente dos medidas impulsadas por la administración Biden.
Una de estas medidas, tomada en julio de 2022, se produjo después de que la Corte Suprema de los Estados Unidos revocara la protección federal al aborto, un derecho consagrado desde 1973, y dejara la regulación del aborto en manos de los estados.
Desde entonces, 23 de los 50 estados han prohibido o severamente restringido el aborto, sin excepciones para casos de violación o incesto, según el Center for Reproductive Rights (CRR). Biden había promovido medidas para proteger el acceso al aborto a nivel federal, pero con la nueva orden de Trump se revierte esta tendencia.
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Además, el presidente republicano firmó una segunda orden ejecutiva que restablece la política conocida como “Mexico City Policy”, que prohíbe el uso de fondos federales para organizaciones no gubernamentales extranjeras que realicen o promuevan abortos.
Esta política, implementada por primera vez en 1984, fue eliminada por la administración Biden en 2021. Con la firma de esta orden, Trump busca reforzar su compromiso con las políticas antiabortistas a nivel global, algo que ya había sido una característica distintiva de su primer mandato.
La firma de estas órdenes ejecutivas se produce el mismo día en que se llevó a cabo una Marcha por la Vida en Washington, un evento a favor de la restricción del aborto.
En un mensaje a los manifestantes, Trump prometió que, en un posible segundo mandato, defendería con firmeza los derechos de los no nacidos y protegería a las familias de lo que consideró los “ataques de la izquierda radical contra las iglesias”.