El municipio de Tzitzio busca consolidar el cultivo y procesamiento de hongos como una actividad económica capaz de generar empleos permanentes y aprovechar las condiciones naturales de la región, aunque productores locales advierten que para dar el salto hacia mercados formales todavía enfrentan obstáculos relacionados con certificaciones, financiamiento, trámites y acceso a canales de distribución.
La representante de Fungi Vita, Mónica Villaseñor Torres, señaló que la temperatura, humedad y altitud de Tzitzio permiten cultivar distintas especies de hongos con menores costos que en otras zonas donde sería necesario operar instalaciones completamente climatizadas.
Explicó que el problema no es la falta de demanda. La empresa ya elabora hamburguesas, chorizo vegetal, sopas, bebidas, licores y extractos derivados de hongos, y cuenta con capacidad para aumentar su producción. Sin embargo, parte de esa infraestructura permanece subutilizada debido a que aún no dispone de los estudios y certificaciones requeridos para distribuir sus productos a gran escala.
Cada alimento o bebida necesita análisis de vida de anaquel, tablas nutrimentales, validación de etiquetas, estudios de estabilidad y cumplimiento de normas sanitarias específicas. Para una pequeña empresa, esos requisitos representan inversiones considerables que compiten directamente con gastos básicos de operación, como salarios, energía, gas y materias primas.
Villaseñor destacó que Fungi Vita mantiene empleos durante todo el año, no únicamente en temporadas de cosecha, y que la mayoría de las personas que participan en el proyecto son mujeres del municipio, algunas pertenecientes ya a una segunda generación de colaboradoras.
A las dificultades técnicas se suma el acceso limitado a créditos y programas públicos. Aunque existen apoyos orientados a huertos familiares o proyectos de traspatio, actualmente no hay un esquema diseñado para atender las necesidades de una empresa que cultiva, procesa y comercializa hongos de manera integral.
El presidente municipal reconoció que los recursos disponibles son reducidos y explicó que el Ayuntamiento espera recibir un millón de pesos mediante un convenio con la Secretaría de Desarrollo Económico de Michoacán. El recurso estaría destinado a cuatro proyectos productivos, principalmente relacionados con la ganadería, aunque se contempla asignar una parte a Fungi Vita.
El convenio fue firmado desde febrero, pero los recursos aún no han sido entregados. Para los productores, esta situación evidencia la diferencia entre los tiempos administrativos de las políticas públicas y las necesidades inmediatas de una empresa que debe cubrir gastos de operación de manera semanal o mensual.
Otro de los desafíos señalados es la complejidad de la tramitología. Para acceder a apoyos institucionales se requieren actas constitutivas, registros fiscales, documentación legal y diversos requisitos que suelen resultar difíciles de reunir sin asesoría especializada.
En materia comercial, Fungi Vita ha logrado colocar productos con clientes de distintos estados del país e incluso atraer consumidores provenientes de Estados Unidos, Colombia y Europa. No obstante, sus ventas dependen principalmente de recomendaciones, redes sociales y exposiciones temporales, ya que la falta de certificaciones limita su entrada a tiendas, cadenas comerciales y puntos de venta permanentes.
La empresa opera una cadena productiva completa, desde el cultivo y cuidado de los hongos hasta su transformación en productos terminados. Sus responsables consideran que vender únicamente hongos frescos no es suficiente para sostener económicamente el proyecto, debido a los costos de producción y a la corta vida útil del producto.
El cultivo exige vigilancia constante de humedad, temperatura, ventilación e higiene. Una contaminación puede provocar la pérdida de semanas o incluso meses de trabajo, mientras que algunas especies requieren largos periodos de incubación durante los cuales continúan acumulándose gastos de mantenimiento y mano de obra.
Por ello, el valor agregado se ha convertido en un elemento fundamental. Procesar los hongos permite conservar mejor las cosechas, diversificar la oferta y generar empleos permanentes, aunque también demanda equipo especializado, capacitación, laboratorios, etiquetado y certificaciones sanitarias.
Productores y autoridades coincidieron en que Tzitzio tiene potencial para desarrollar una industria local vinculada a los hongos, el mezcal y otros productos regionales, pero consideran necesario construir una política pública que vaya más allá de la entrega de insumos y acompañe a los emprendimientos hasta lograr su certificación, distribución y competitividad.