En Morelia y su zona metropolitana circulan actualmente más de 19 mil vehículos registrados en plataformas digitales de transporte como Uber y DiDi, una cifra que ya supera al padrón de taxis tradicionales en la ciudad. De acuerdo con registros del sector transporte, los taxis concesionados suman alrededor de 16 mil 450 unidades, lo que coloca por primera vez a los servicios por aplicación por encima del sistema que durante décadas dominó la movilidad urbana.
El dato refleja una transformación acelerada del transporte en la capital michoacana. Durante gran parte del siglo XX y principios del XXI, el taxi concesionado fue el principal servicio de traslado individual en la ciudad, regulado mediante permisos otorgados por el gobierno estatal. Las concesiones se convirtieron con el tiempo en un activo económico que podía venderse o heredarse, lo que consolidó a este sistema como uno de los sectores tradicionales del transporte público local.
La llegada de las plataformas digitales a México a mediados de la década de 2010 modificó ese esquema. Aplicaciones como Uber y posteriormente DiDi comenzaron a operar en ciudades como Morelia sin requerir el mismo tipo de concesión que los taxis, lo que permitió una expansión rápida del número de vehículos afiliados al servicio.
A nivel nacional el fenómeno se repite. En ciudades como Guadalajara, Monterrey o la Ciudad de México, los vehículos de aplicación ya representan una proporción considerable del transporte individual, impulsados por el uso masivo de teléfonos inteligentes, la facilidad de pago digital y la disponibilidad inmediata del servicio.
En Morelia, el crecimiento de estas plataformas también ha estado acompañado de tensiones con el sector taxista, que durante años ha denunciado competencia desleal al considerar que los conductores de aplicaciones no operan bajo las mismas obligaciones regulatorias que las unidades concesionadas.
Sin embargo, la expansión de los servicios digitales también se explica por la percepción de los usuarios. Entre las críticas más frecuentes al taxi tradicional en la ciudad se encuentran unidades antiguas, condiciones mecánicas deficientes, falta de aire acondicionado, tarifas poco claras y experiencias de servicio irregular. Estas condiciones han sido señaladas por usuarios durante años y han influido en la migración hacia plataformas que ofrecen seguimiento del viaje, tarifas visibles desde la aplicación y evaluación del conductor.
El contraste actual muestra dos modelos coexistiendo en la ciudad. Por un lado, un sistema de taxis construido durante décadas mediante concesiones estatales. Por el otro, una red creciente de transporte por aplicación que ya supera en número de vehículos al modelo tradicional y que continúa ampliando su presencia en la movilidad cotidiana de Morelia.