La Santa Sede anunció que no se sumará a la recién creada Junta de Paz promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una iniciativa internacional enfocada en coordinar la recuperación de Gaza tras la guerra con Israel.
El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, explicó que la decisión responde a la “naturaleza particular” de la Santa Sede, que —subrayó— no es equiparable a la de otros Estados que integran el organismo.
La Junta de Paz, constituida en enero y conformada por cerca de 20 países, tiene como objetivo gestionar los esfuerzos de reconstrucción en Gaza tras el conflicto con Israel. Durante su lanzamiento en Davos, participaron líderes y altos funcionarios de 17 naciones de América Latina, Europa, Oriente Medio y Asia.
Al referirse también a la negativa de Italia de integrarse al grupo, Parolin señaló que existen “puntos críticos” que generan dudas y que requieren mayor explicación. “Lo importante es que se está intentando dar una respuesta, pero para nosotros hay cuestiones que deberían resolverse”, afirmó.
Entre las principales preocupaciones del Vaticano destaca el papel de la comunidad internacional en la gestión de crisis. Parolin insistió en que debería ser principalmente la Organización de las Naciones Unidas la encargada de coordinar este tipo de procesos.
La semana pasada, Israel formalizó su adhesión al organismo, previo al encuentro del primer ministro Benjamin Netanyahu con Trump en la Casa Blanca. Además, Washington extendió invitaciones a países como Rusia, Bielorrusia, Francia, Alemania, Vietnam, Finlandia, Ucrania, Irlanda, Grecia y China. Polonia e Italia también anunciaron que no participarán.
De acuerdo con declaraciones de Trump, los integrantes de la Junta han comprometido más de cinco mil millones de dólares en ayuda para Gaza, como parte de los esfuerzos de reconstrucción en la región.