Los gobiernos de Venezuela y República Dominicana acordaron iniciar un “proceso de normalización gradual” de sus relaciones diplomáticas y consulares, mediante una hoja de ruta que será desarrollada de común acuerdo, informó este domingo el Ejecutivo venezolano.
El anuncio marca un giro en la relación entre ambos países, deteriorada desde julio de 2024, cuando Caracas exigió la retirada inmediata de los representantes diplomáticos dominicanos junto con los de otros seis países latinoamericanos, después de que cuestionaran el proceso de las elecciones presidenciales en las que Nicolás Maduro fue declarado ganador por el Consejo Nacional Electoral venezolano.
De acuerdo con el comunicado oficial, el primer paso será el restablecimiento de los servicios consulares, con el objetivo de atender las necesidades de los ciudadanos venezolanos y dominicanos. Posteriormente, ambas naciones avanzarán hacia la normalización plena de las relaciones diplomáticas, conforme al calendario que acuerden sus gobiernos.
El Ejecutivo venezolano señaló que la decisión responde al interés de fortalecer los canales institucionales de comunicación y de recuperar los vínculos históricos entre ambos países, especialmente en beneficio de sus comunidades residentes en el extranjero.
Caracas indicó además que tanto el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez como el del presidente dominicano Luis Abinader manifestaron su disposición de conducir este proceso mediante el diálogo, el respeto mutuo y el apego a los principios del derecho internacional.
La reanudación de contactos con Santo Domingo se suma a movimientos recientes del gobierno venezolano para recomponer relaciones con Chile y Perú, países con los que también había roto vínculos diplomáticos en medio de la crisis política regional derivada de los comicios de 2024.
Aunque no se han anunciado fechas específicas para la reapertura de embajadas o consulados, el acuerdo representa el primer compromiso formal entre Caracas y Santo Domingo para restablecer sus relaciones institucionales después de más de dos años de distanciamiento diplomático.