La violencia que afecta a Sinaloa también está teniendo un impacto en la salud mental de adolescentes y adultos jóvenes. El Centro de Integración Juvenil de Culiacán atendió a 670 personas durante los primeros siete meses de 2026, cifra que casi alcanza los 700 casos registrados durante todo 2025.
Manuel Velázquez Ceballos, director del organismo, señaló que el aumento está relacionado con la exposición prolongada de los jóvenes a un ambiente de tensión derivado del conflicto entre grupos del crimen organizado, que comenzó en septiembre de 2024. La demanda de atención psicológica ha crecido mientras persisten los episodios de inseguridad en distintas zonas del estado.
Los registros muestran que la ansiedad y otros problemas emocionales han adquirido una presencia comparable a la atención relacionada con el consumo de sustancias. Especialistas han identificado entre los jóvenes síntomas como estrés, depresión, irritabilidad y dificultades para manejar las emociones.
La situación no significa que el consumo de drogas haya aumentado en la misma proporción. Los datos disponibles apuntan a que el principal incremento se encuentra en la necesidad de atención psicológica, especialmente entre adolescentes y jóvenes expuestos de manera constante a escenarios de violencia.
Un estudio reciente realizado con estudiantes de bachillerato en Culiacán también documentó afectaciones relacionadas con la experiencia educativa en un entorno marcado por la violencia, lo que refleja el impacto que este fenómeno puede tener en la vida cotidiana de las nuevas generaciones.