Una serie de ataques violentos ocurridos el miércoles 5 de febrero en Tabasco, México, dejaron un saldo de ocho personas fallecidas, entre ellas dos elementos de la Policía.
Los hechos se registraron en diferentes municipios, generando una ola de temor entre la población y un fuerte despliegue de seguridad en la región.
De acuerdo con medios locales, los primeros cuatro homicidios fueron cometidos durante la mañana en los municipios de Comalcalco, Huimanguillo y Centro.
Posteriormente, dos agentes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) fueron asesinados cuando sujetos armados atacaron su patrulla mientras resguardaban un predio en la ranchería González, ubicado en el municipio de Centro.
Este sitio había sido escenario de un incendio el pasado 25 de enero, cuando se reportó la quema de una bodega con combustible robado.
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Por la noche, la violencia continuó con el asesinato de dos personas en la ciudad de Villahermosa. Además de los homicidios, se registraron otros ataques en la entidad.
En Villa Ocuiltzapotlán, una patrulla de la SSPC fue baleada sin dejar víctimas, mientras que en Villahermosa y Cárdenas fueron incendiados dos vehículos.
Asimismo, se reportó el bloqueo de la carretera que conecta Villahermosa con Frontera mediante el uso de elementos punzantes conocidos como “poncha llantas”.
Estos hechos de violencia se producen un día después de un motín en el penal de Villahermosa, en el que murieron siete personas y otras 14 resultaron heridas.
Las autoridades continúan con las investigaciones para determinar la relación entre estos sucesos y esclarecer los motivos detrás de esta escalada de violencia en la región.