Un autobús de la línea Ómnibus de México, que partió desde el estado de Michoacán con destino a Matamoros, Tamaulipas, fue escenario de un violento asalto que dejó un botín superior al millón de pesos. El atraco ocurrió mientras la unidad, marcada con el número económico 5719, transitaba por la carretera federal 57 en el tramo correspondiente a San Luis Potosí. En el vehículo viajaban 23 pasajeros, la mayoría de ellos comerciantes dedicados a la compra y venta de automóviles, razón por la cual portaban grandes sumas de dinero en efectivo.
De acuerdo con el testimonio del chofer, dos sujetos que abordaron el autobús como pasajeros comunes iniciaron el ataque de forma sorpresiva. Los delincuentes utilizaron un arma de fuego y un arma blanca para amagar a la tripulación; incluso, uno de los asaltantes realizó una detonación contra una de las ventanas para intimidar a las víctimas y obligarlas a entregar sus pertenencias y el capital que transportaban. Mientras este violento episodio se desarrollaba en la cabina y el pasillo, un segundo conductor de la unidad permanecía dormido en el camarote, percatándose de los hechos hasta que los delincuentes ya habían emprendido la huida.
Tras el incidente, el conductor decidió no detenerse en la zona del asalto y continuó el trayecto hasta llegar a su destino final en la frontera tamaulipeca. Fue en Matamoros donde elementos de la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas interceptaron la unidad para iniciar con las diligencias correspondientes, tomando las declaraciones tanto del personal de la línea de transporte como de los pasajeros afectados, quienes sufrieron crisis nerviosas tras el disparo y el despojo de sus recursos.
Este suceso ha encendido nuevamente las alarmas sobre la seguridad en la ruta que conecta el occidente con el norte del país, especialmente para los grupos de comerciantes que utilizan el transporte público para movilizarse con efectivo. Hasta el momento, las autoridades de San Luis Potosí y Tamaulipas trabajan en conjunto para intentar identificar a los responsables, quienes lograron evadir la justicia bajando del autobús en un punto despoblado de la carretera federal tras concretar el millonario robo.