El director del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, Kash Patel, sostuvo una reunión de alto nivel con funcionarios del Gobierno de México, entre ellos integrantes del equipo de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum, como parte de una agenda enfocada en reforzar la cooperación bilateral en materia de seguridad.
Durante el encuentro, la delegación estadounidense puso sobre la mesa tres ejes prioritarios: el intercambio de inteligencia estratégica para enfrentar amenazas transnacionales, el fortalecimiento de la cooperación jurídica internacional y los mecanismos de asistencia legal mutua, así como el trabajo conjunto en ciberseguridad y operaciones coordinadas contra redes del crimen organizado.
Las reuniones incluyeron mesas de trabajo, sesiones técnicas y encuentros bilaterales con mandos de seguridad y representantes de corporaciones federales mexicanas. De acuerdo con fuentes cercanas a las conversaciones, los diálogos se centraron en mejorar la coordinación operativa y acelerar los procesos de colaboración entre ambas naciones.
Se prevé que en las próximas horas se emita un comunicado conjunto en el que se detallen los compromisos alcanzados durante la visita del titular del FBI, la cual ya estaba contemplada tras la llamada telefónica sostenida el pasado 11 de enero entre el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
Como parte del seguimiento a estos acuerdos, este viernes los equipos de las cancillerías de ambos países se reunirán en Washington D.C., en el marco del Grupo de Implementación de Seguridad bilateral, un mecanismo que busca dar continuidad a los compromisos asumidos en materia de seguridad regional.
En un comunicado conjunto, ambas partes reafirmaron la importancia de mantener una colaboración basada en el respeto a la soberanía y reconocieron que es necesario intensificar los esfuerzos para enfrentar amenazas comunes. No obstante, el Departamento de Estado estadounidense subrayó su postura de endurecer las exigencias en materia de resultados, especialmente en lo relacionado con la seguridad fronteriza, el combate al tráfico de drogas y el desmantelamiento de cárteles mexicanos.
Washington advirtió que los avances graduales son insuficientes y que los futuros encuentros bilaterales estarán condicionados a resultados “concretos y verificables”, particularmente en la reducción del tráfico de fentanilo y el combate a lo que calificó como redes narcoterroristas.
Por su parte, el Gobierno de México reiteró su llamado a frenar el tráfico ilegal de armas desde Estados Unidos, al considerar que esta problemática fortalece la capacidad operativa de los grupos criminales. En el mismo comunicado, ambas delegaciones coincidieron en que las reuniones recientes deben traducirse en acciones tangibles para debilitar a las organizaciones criminales y reducir el flujo de drogas y armas en la frontera compartida.