La Casa Blanca colocó nuevamente el combate al crimen organizado transnacional en el centro de su agenda de seguridad.
Durante una conferencia de prensa, la vocera presidencial Karoline Leavitt informó que el gobierno de Estados Unidos evalúa “medidas adicionales” para enfrentar a los cárteles mexicanos, al tiempo que reconoció avances en la cooperación bilateral durante los primeros meses de la administración de Claudia Sheinbaum.
Según Leavitt, los intercambios en materia de seguridad y migración atraviesan un momento “extraordinario”, impulsado -dijo- por el reforzamiento de operativos en la frontera sur mexicana.
Estas acciones, afirmó, han incidido en la contención de flujos migratorios y en la interrupción de actividades vinculadas al tráfico de drogas y personas.
La postura fue expuesta mientras surgían cuestionamientos sobre el silencio del gobierno mexicano ante recientes asesinatos de periodistas y frente a la intención de Washington de incrementar la presión contra las organizaciones criminales.
Aunque la vocera evitó desmarcarse de la administración mexicana, subrayó que Estados Unidos continuará revisando “todos los instrumentos disponibles” para hacer frente a grupos delictivos con presencia en ambos países.
La Casa Blanca no especificó cuál sería el alcance de las nuevas medidas que analiza el presidente Donald Trump, aunque reiteró que, en materia de seguridad, “no se descarta ninguna opción”.
El anuncio abre la puerta a una fase de revisión estratégica que podría modificar la dinámica bilateral en los próximos meses, especialmente en territorios donde convergen intereses operativos de ambos gobiernos.