La Casa Blanca declaró que los 29 narcotraficantes entregados por México a Estados Unidos son considerados terroristas, una decisión que intensifica la lucha contra el narcotráfico y las organizaciones criminales transnacionales.
El grupo incluye a figuras de gran notoriedad, como Rafael Caro Quintero, conocido por su implicación en el asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena, en 1985.
El gobierno de Estados Unidos, liderado por Donald Trump, aseguró que se hará justicia al pueblo estadounidense y exigirá que los responsables enfrenten las consecuencias de sus crímenes.
A tan solo 24 horas de su traslado, Caro Quintero y Vicente Carrillo Fuentes se declararon no culpables en sus respectivas audiencias ante la Corte Federal de Brooklyn.
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Caro Quintero enfrenta múltiples cargos, incluido el asesinato de Camarena, tráfico de drogas y tortura. Por su parte, Carrillo Fuentes, líder del Cártel de Juárez, es acusado de distribuir cocaína en Estados Unidos y pertenecer a una organización criminal. Ambos capos se encuentran bajo la amenaza de la pena de muerte.
Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, agradeció al gobierno mexicano por su colaboración en la lucha contra el narcotráfico, destacando los esfuerzos para fortalecer la seguridad fronteriza y las recientes expulsiones de capos.
En el mismo sentido, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, elogió las acciones del gobierno de México y resaltó el trabajo conjunto entre ambos países para enfrentar este flagelo.
Las audiencias de los narcotraficantes Caro Quintero y Carrillo Fuentes están programadas para finales de marzo de 2025. Ambos permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde se encuentran otros líderes del Cártel de Sinaloa, como Ismael “El Mayo” Zambada.